Aquí os dejo un sencillo aperitivo italiano que cuando lo probéis os encantará, y sirvase como ejemplo para el artículo que está mas abajo: diferencias entre bruschetta y crosttini que escribí hace tiempo. Las posibilidades de estos aperitivos son miles y muy variadas, incluso se pueden hacer de los más variados ingredientes, claro está siempre sabiendo combinar las texturas y sabores, obtendréis unos resultados fantásticos.
Ingredientes:
3 pimientos verdes
2 chiles rojos medianos (de la variedad que no piquen)
1 bola de mozzarella
Un manojito de hojas de albahaca picadas
Un manojito de hojas de perejil
Sal y pimienta negra recién molida
Aceite de oliva
Vinagre balsámico
La ralladura de 1 limón y el zumo de este
1 diente de ajo, pelado
2 rebanadas de pan del día anterior
Elaboración:
En primer lugar asamos sobre una plancha o incluso sobre la hornilla los pimientos y los chiles hasta que estén bien asados por fuera y tiernos por dentro (no os olividéis de darle un pequeño corte a cada pimiento y chile con la punta del cuchillo, para cuando entre en contacto con el calor, no exploten). Los pasamos a un bol y los tapamos con papel film para que el mismo calor residual cree vapor, así la piel se desprenderá con mucha facilidad y posteriormente los podremos pelar sin dificultad. Dejamos a un lado y mientras tanto vamos en otro bol meclando la mozzarella cortada en trocitos junto a un pellizco de sal y pimienta, la ralladura del limón y el zumo, un chorrito de aceite de oliva, las mitad de las hojitas de albahaca y unas cuantas hojitas de perejil.
Ahora pelamos bien los chiles y los pimientos, retirándoles también las semillas y los cortamos en tiras finas. Los volvemos a echar al mismo bol y lo aliñamos con un pellizco de sal y pimienta, un buen chorrito de aceite de oliva y unas gotitas de vinagre balsámico.
Tostamos las rebanadas de pan por las dos caras e iremos restregando con el diente de ajo para darle una chispa diferente de sabor.
Montamos nuestras bruschettas colocando en cada rebanada de pan algunos trocitos de queso mozzarella, un pegotito del preparado de pimientos y chiles y esparcimos por encima la otra mitad de las hojitas de albahaca y perejil junto a un chorrito de aceite de oliva para darle un poquito de brillo.
martes, 31 de mayo de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Cocina de Albania
Siempre que hablamos de paises gastronómicos, mencionamos los clásicos como Francia, Italia, España, China, Japón... pero también existen otros países no tan conocidos que tienen muy buena comida y una maravillosa cultura.
El otro día se me ocurrió hacer este artículo de la cocina albanesa que aunque no he estado nunca me llamó desde hace tiempo mucho la atención y tengo la suerte de tener a una amiga (Masiela) que sus padres son de allí. Así que aquí os lo dejo y espero que disfrutéis tanto como yo leyéndolo.
El país europeo de Albania está situado en la región mediterránea próxima a Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro. Dos mares bañan sus costas, el Adriático y el Jónico.
La gastronomía albanesa esta influenciada por todos los países que le rodean y se basa en la cocina mediterránea. Muchos de sus platos son típicos de los Balcanes aunque algunos son especialidades locales. Normalmente una comida está acompañada de ensalada compuestas de tomates, pepinos, olivas y aderezadas con aceite, vinagre y sal.
Algunos platos típicos son el cordero asado con yogurt, la sopa de patatas y col, albóndigas fritas (Qofte të fërguara) y el pastel albanés de verduras.
Las frutas y verduras son totalmente órganicas pues no tienen producto químico alguno lo cual potencia su verdadero sabor. Esta es una de las razones por las cuales no se encuentra fruta que no sea de la temporada salvo que sea importada.
Además de la influencia gastronómica que los países próximos ejercen sobre Albania, la influencia turca también se refleja intensamente en los platos. De los países turcos, se consume el típico kebab y el romstek, una especie de empanada rellena de carne picada. Las sopas son una preparación que, al igual que las ensaladas, se consumen con frecuencia. La sopa de arroz con limón, la de patata y col o la de fideos son algunos ejemplos. Entre estas últimas, hay una sopa de origen vietnamita que también incluye algo de carne, la sopa Pho, compuesta de fideos de arroz con caldo de carne de ternera y trocitos de carne. Se suele acompañar de otras especias para que cada uno añada la proporción que desee. Estas especias suelen ser cebollino, cebolla, menta, albahaca, limón, brotes de soja o pimienta.
La carne es un alimento fundamental en toda la región de los Balcanes. Se consume a la brasa, asada o en estofados. Algunos de los platos de carne más habituales en Albania son el çomlek, una carne estofada con cebolla; el tavë kos'i, cordero asado con una salsa de yogur; y el rosto me salcë kosi, ternera asada en salsa agria. Otro plato también muy popular en la gastronomía albanesa y, en concreto, en su capital, Tirana, es el Fërgesë de Tirana. Se trata de un plato que combina hígado de cordero o de pollo con huevos y queso de leche de oveja con perejil cortado muy fino.
En las regiones más costeras se nota más la presencia de los pescados que en el interior, aunque lo más habitual en Albania es comer carne. Es en este aspecto donde menos se aprecia la influencia mediterránea en Albania.
Los platos más típicos albanos son los shishkebab (brochetas de cordero) y de koftes (albóndigas), pero además son platos típicos el tavë kosi (cordero al yogur), el fërgesë de Tirana (carne, hígado, huevos y tomates), el çomlek (carne y cebolla), el rosto me salcë kosi (ternera asada con salsa agria), le kukurec (tripas de cordero rellenas).
Y los postres que más destacan en Albania son el akullore, un helado con una mezcla de sabores muy característicos, y el bakllava, un pastel de nueces con hojaldre y bañado en almíbar. Algunas variedades de este postre incorporan, además, pistachos o semillas de sésamo.
El otro día se me ocurrió hacer este artículo de la cocina albanesa que aunque no he estado nunca me llamó desde hace tiempo mucho la atención y tengo la suerte de tener a una amiga (Masiela) que sus padres son de allí. Así que aquí os lo dejo y espero que disfrutéis tanto como yo leyéndolo.
El país europeo de Albania está situado en la región mediterránea próxima a Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro. Dos mares bañan sus costas, el Adriático y el Jónico.
La gastronomía albanesa esta influenciada por todos los países que le rodean y se basa en la cocina mediterránea. Muchos de sus platos son típicos de los Balcanes aunque algunos son especialidades locales. Normalmente una comida está acompañada de ensalada compuestas de tomates, pepinos, olivas y aderezadas con aceite, vinagre y sal.
Algunos platos típicos son el cordero asado con yogurt, la sopa de patatas y col, albóndigas fritas (Qofte të fërguara) y el pastel albanés de verduras.
Las frutas y verduras son totalmente órganicas pues no tienen producto químico alguno lo cual potencia su verdadero sabor. Esta es una de las razones por las cuales no se encuentra fruta que no sea de la temporada salvo que sea importada.
Además de la influencia gastronómica que los países próximos ejercen sobre Albania, la influencia turca también se refleja intensamente en los platos. De los países turcos, se consume el típico kebab y el romstek, una especie de empanada rellena de carne picada. Las sopas son una preparación que, al igual que las ensaladas, se consumen con frecuencia. La sopa de arroz con limón, la de patata y col o la de fideos son algunos ejemplos. Entre estas últimas, hay una sopa de origen vietnamita que también incluye algo de carne, la sopa Pho, compuesta de fideos de arroz con caldo de carne de ternera y trocitos de carne. Se suele acompañar de otras especias para que cada uno añada la proporción que desee. Estas especias suelen ser cebollino, cebolla, menta, albahaca, limón, brotes de soja o pimienta.
La carne es un alimento fundamental en toda la región de los Balcanes. Se consume a la brasa, asada o en estofados. Algunos de los platos de carne más habituales en Albania son el çomlek, una carne estofada con cebolla; el tavë kos'i, cordero asado con una salsa de yogur; y el rosto me salcë kosi, ternera asada en salsa agria. Otro plato también muy popular en la gastronomía albanesa y, en concreto, en su capital, Tirana, es el Fërgesë de Tirana. Se trata de un plato que combina hígado de cordero o de pollo con huevos y queso de leche de oveja con perejil cortado muy fino.
En las regiones más costeras se nota más la presencia de los pescados que en el interior, aunque lo más habitual en Albania es comer carne. Es en este aspecto donde menos se aprecia la influencia mediterránea en Albania.
Los platos más típicos albanos son los shishkebab (brochetas de cordero) y de koftes (albóndigas), pero además son platos típicos el tavë kosi (cordero al yogur), el fërgesë de Tirana (carne, hígado, huevos y tomates), el çomlek (carne y cebolla), el rosto me salcë kosi (ternera asada con salsa agria), le kukurec (tripas de cordero rellenas).
Y los postres que más destacan en Albania son el akullore, un helado con una mezcla de sabores muy característicos, y el bakllava, un pastel de nueces con hojaldre y bañado en almíbar. Algunas variedades de este postre incorporan, además, pistachos o semillas de sésamo.
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Shish kebab
Esta es una versión mia de los kebab albanos. Se asemejan mucho a la elaboración aunque en la receta original no se suele utilizar carne de cerdo para elaborarlos, pero claro habrá que sacar partido a uno de los animales que tenemos que tener en un pedestal en nuestro país ya que ha servido de alimentos para muchísimas generaciones de familias en la península ibérica.
En esta receta he empleado zumaque que es una especia de la familia anacardiaceae en forma de bayas de color rojizo oscuro que se encuentran o bien enteras o molidas y normalmente es usado en la cocina de oriente medio. Aunque hoy en día se pueden encontrar extendidos por la zona mediterránea en bordes de caminos y carreteras, recuerdos de antiguos cultivos que crecen ahora de forma salvaje.
En los usos tradicionales el zumaque es utilizado para curtir pieles porque posee grandes cantidades de taninos. Y en la cocina que es lo que nos interesa, se dice que los romanos lo empleaban como acidulante sustituyendo el limón o el vinagre y es muy posible que se usara para elaborar vinagretas.
Si no encontráis zumaque, podéis sustituirlo por curry rojo, garam masala, o algún preparado de especias para pinchitos que se venden en los mercados, para darle un sabor muy parecido.
Ingredientes:
- Para los kebab:
3oo grs. de carne picada de cerdo y ternera
Un buen puñadito de tomillo seco
Un buen pellizco de bayas de zumaque molidas
Un puñadito de pistachos pelados
Sal y pimienta negra recien molida
Aceite de oliva
Pan de pita
2 hojas de lechuga, picadas en tiras finas
1 tomate maduro, cortado en daditos
½ cebolla roja, cortada en juliana
Palitos de brochetas
- Para la salsa de yogur:
1 pepino pequeño, cortado en dados muy pequeños
1 yogur natural griego
Un buen manojo de hojas de menta fresca, picada
El zumo de ½ limón
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra
Elaboración:
Primeramente echamos en el mortero los pistachos y con golpecitos suaves para no machacarlos demasiado, vamos dándole para que se vayan rompiendo un poco, porque no queremos polvo de pistachos, sino que nos queden trocitos para cuando lo mezclemos con la carne y lo comamos notemos la textura crujiente.
Colocamos la carne en un bol y espolvoreamos por encima con el tomillo seco, el zumaque, los pistachos, un chorrito de aceite de oliva, salpimentamos generosamente y con las manos lo mezclamos bien como si fuesemos a hacer hamburguesas o albondigas.
Ahora vamos cogiendo pequeños pegotitos de nuestro preparado y vamos envolviendo cada palito con la carne picada, apretando bien con los dedos formando una especie de puritos, se que cuando lo hagáis pensaréis, uff esto no tiene muy buena pinta, pero no os preocupéis que así se hace y queda genial.
Ponemos una plancha al fuego y cuando esté bien caliente doramos por todo lados nuestras brochetas.
Mientras tanto colocamos en un plato plano la lechuga, el tomate en daditos cortado y la cebolla y dejamos reservado a un lado.
Ahora vamos a hacer la salsa de yogur, echamos en un cuenco el pepino junto al yogur griego, el zumo de limón, un pellizco de sal y pimienta, la menta picada y por último el aceite de oliva, removiendo bien para que todo se mezcle. Probamos y si hace falta añadiremos otro poco de zumo de limón porque tenemos que conseguir un sabor con un toque ácido.
Cuando tengamos todas nuestras brochetas listas, en la misma plancha (así luego no tendremos que fregar mas cacharros) pasamos ligeramente por las dos caras los panes de pita, así el calor los volverá flexibles.
Y para comerlos montamos en los panes un poco de lechuga, tomate, cebolla, encima colocamos la brocheta, una buena cucharada de salsa de yogur y con cuidado enrollamos hasta conseguir nuestro preciado kebab que será nuestro y de nadie más... personal e intransferible... Que aproveche!!
En esta receta he empleado zumaque que es una especia de la familia anacardiaceae en forma de bayas de color rojizo oscuro que se encuentran o bien enteras o molidas y normalmente es usado en la cocina de oriente medio. Aunque hoy en día se pueden encontrar extendidos por la zona mediterránea en bordes de caminos y carreteras, recuerdos de antiguos cultivos que crecen ahora de forma salvaje.
En los usos tradicionales el zumaque es utilizado para curtir pieles porque posee grandes cantidades de taninos. Y en la cocina que es lo que nos interesa, se dice que los romanos lo empleaban como acidulante sustituyendo el limón o el vinagre y es muy posible que se usara para elaborar vinagretas.
Si no encontráis zumaque, podéis sustituirlo por curry rojo, garam masala, o algún preparado de especias para pinchitos que se venden en los mercados, para darle un sabor muy parecido.
Ingredientes:
- Para los kebab:
3oo grs. de carne picada de cerdo y ternera
Un buen puñadito de tomillo seco
Un buen pellizco de bayas de zumaque molidas
Un puñadito de pistachos pelados
Sal y pimienta negra recien molida
Aceite de oliva
Pan de pita
2 hojas de lechuga, picadas en tiras finas
1 tomate maduro, cortado en daditos
½ cebolla roja, cortada en juliana
Palitos de brochetas
- Para la salsa de yogur:
1 pepino pequeño, cortado en dados muy pequeños
1 yogur natural griego
Un buen manojo de hojas de menta fresca, picada
El zumo de ½ limón
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra
Elaboración:
Primeramente echamos en el mortero los pistachos y con golpecitos suaves para no machacarlos demasiado, vamos dándole para que se vayan rompiendo un poco, porque no queremos polvo de pistachos, sino que nos queden trocitos para cuando lo mezclemos con la carne y lo comamos notemos la textura crujiente.
Colocamos la carne en un bol y espolvoreamos por encima con el tomillo seco, el zumaque, los pistachos, un chorrito de aceite de oliva, salpimentamos generosamente y con las manos lo mezclamos bien como si fuesemos a hacer hamburguesas o albondigas.
Ahora vamos cogiendo pequeños pegotitos de nuestro preparado y vamos envolviendo cada palito con la carne picada, apretando bien con los dedos formando una especie de puritos, se que cuando lo hagáis pensaréis, uff esto no tiene muy buena pinta, pero no os preocupéis que así se hace y queda genial.
Ponemos una plancha al fuego y cuando esté bien caliente doramos por todo lados nuestras brochetas.
Mientras tanto colocamos en un plato plano la lechuga, el tomate en daditos cortado y la cebolla y dejamos reservado a un lado.
Ahora vamos a hacer la salsa de yogur, echamos en un cuenco el pepino junto al yogur griego, el zumo de limón, un pellizco de sal y pimienta, la menta picada y por último el aceite de oliva, removiendo bien para que todo se mezcle. Probamos y si hace falta añadiremos otro poco de zumo de limón porque tenemos que conseguir un sabor con un toque ácido.
Cuando tengamos todas nuestras brochetas listas, en la misma plancha (así luego no tendremos que fregar mas cacharros) pasamos ligeramente por las dos caras los panes de pita, así el calor los volverá flexibles.
Y para comerlos montamos en los panes un poco de lechuga, tomate, cebolla, encima colocamos la brocheta, una buena cucharada de salsa de yogur y con cuidado enrollamos hasta conseguir nuestro preciado kebab que será nuestro y de nadie más... personal e intransferible... Que aproveche!!
domingo, 29 de mayo de 2011
Endibias al horno con jamón serrano y cebollinos confitados
Hay personas que piensan que las endibias son aburridas de comer, que como tienen un ligero amargor, ya no les parecen buenas y les echa para atras descartándolas de sus dietas, pero os puedo asegurar que esta receta no tiene nada que ver con los clásicos preparados que casi todo el mundo conoce. Las endibias son pequeñas cajitas de sabores esperando a ser descubiertos por nuestro paladar y si se combinan bien con otros alimentos, el resultado es de esos que no se olvidan y en cuanto vas a hacer la compar al super pasas por la frutería y echas en el carro una bandejita de estas pequeñas para repetir de nuevo la receta. Y si hablamos de sus propiedades nutricionales os puedo decir que casi el 94% es agua y muy rica en fibra, siendo así la verdura más baja en calorías, por eso está indicada para las dietas de adelgazamiento. Y entre sus componentes contienen vitamina E, B1, B2, B6 y vitamina C pero en menor cantidad. En los minerales tienen calcio, potasio, sodio, fósforo y magnesio. Y aparte también se componen de ácido fólico, niacina, antioxidantes y betacaroteno. Sus propiedades son anti-cancerígenas, son ricas en mucílagos que constituye un protector del aparato digestivo y los intestinos, elimina los gases, la acidez y es muy buena para la mucosa intestinal, regulando el transito, evitando el estreñimiento y la acumulación de sustancias nocivas sobre todo metales pesados en la sangre, evitando así la aparición de cánceres entre ellos el de colon. Y por último pero no menos importante es que mejora la circulación de la sangre, evitando la acumulación de grasas en las arterias y ayuda a disminuir el colesterol, previene la arteriosclerosis y con ello se evitan daños vasculares que podrían derivar de infartos o derrames cerebrales. Podemos incluir de vez en cuando como entrante una ensaladita de endibias así evitaremos que la comida nos siente mal o estemos pesados despues de comer.
Ingredientes:
4 endibias medianas
4 lonchas de jamón serrano
Un manojito de cebollinos frescos
Un dadito de queso roquefort o queso azul
1 vaso de nata
Agua
Aceite de oliva
Sal
Elaboración:
Limpiamos bien de las hojitas exteriores las endibias y las ponemos a cocer en una olla con agua salada unos 10 min.
Mientras tanto salteamos los cebollinos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva, hasta que empiecen a dorarse, inmediatamente después, los vamos colocando sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite.
Escurrimos las endibias y cuando estén un poco templadas, las abriremos con ayuda de un cuchillo bien afilado por el centro en forma de libro, con cuidado de no cortarnos. En medio rellenamos con los cebollinos crujientes y liamos con cada lonchas de jamón. Luego las colocamos en una bandeja de horno y horneamos unos 10 min. a 200º C, para que el jamón nos quede crujiente.
Como todavía tenemos unos cuantos minutitos hasta que las endibias estén listas, en un cazo echamos el dadito de roquefort y la nata, lo ponemos al fuego bajo y removemos hasta que se haya mezclado todo formando una salsa. Si vemos que queda demasiado espesa, añadiremos un poco de agua para aligerarla.
Sacamos las endibias del horno y las acompañamos con la salsa de roquefort templada.
Ingredientes:
4 endibias medianas
4 lonchas de jamón serrano
Un manojito de cebollinos frescos
Un dadito de queso roquefort o queso azul
1 vaso de nata
Agua
Aceite de oliva
Sal
Elaboración:
Limpiamos bien de las hojitas exteriores las endibias y las ponemos a cocer en una olla con agua salada unos 10 min.
Mientras tanto salteamos los cebollinos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva, hasta que empiecen a dorarse, inmediatamente después, los vamos colocando sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite.
Escurrimos las endibias y cuando estén un poco templadas, las abriremos con ayuda de un cuchillo bien afilado por el centro en forma de libro, con cuidado de no cortarnos. En medio rellenamos con los cebollinos crujientes y liamos con cada lonchas de jamón. Luego las colocamos en una bandeja de horno y horneamos unos 10 min. a 200º C, para que el jamón nos quede crujiente.
Como todavía tenemos unos cuantos minutitos hasta que las endibias estén listas, en un cazo echamos el dadito de roquefort y la nata, lo ponemos al fuego bajo y removemos hasta que se haya mezclado todo formando una salsa. Si vemos que queda demasiado espesa, añadiremos un poco de agua para aligerarla.
Sacamos las endibias del horno y las acompañamos con la salsa de roquefort templada.
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